Para los que no os suene de nada Gold Corp, hay que matizar que es una compañía canadiense, con sede en el estado de Ontario y que se dedica a la extracción de oro. Hoy en día es la compañía que ostenta uno de los costes más bajos de producción por millón de onzas (la medida que se emplea en el sector, para medir la productividad), pero esto no fue así desde el principio.
Cuando Rob McEwen llegó a la compañía hace ya bastante tiempo, la situación difería bastante de la actual. A finales de los ´90, la compañía afrontaba una situación bastante delicada. Era una empresa pequeña, bastante endeudada, con continuas huelgas y con unos altos costes de producción que habían obligado a detener las operaciones de explotación. La mina que poseía Goldcorp cerca de Red Lake daba signos de estar agotándose, y con ella la propia compañía parecía abocada al desastre.
Rob, parecía convencido de reflotar la empresa contra viento y marea. Entrego 10 millones de dólares a los geólogos de la empresa y les obligó a hacer las maletas rumbo al norte de Ontario. Los trabajadores pensaban que se había vuelto completamente loco, pero por increíble que parezca, unas semanas después los trabajadores regresaron con muy buenas noticias.
Todo parecía indicar la existencia de varios y abundantes depósitos de oro. Eran muy buenas noticias que parecían llegar en el momento adecuado. Pero tras varios años de prospecciones, la compañía se había topado con un problema no esperado: los empleados tenían muchas dificultades para proporcionar una estimación precisa del valor del oro y su ubicación exacta. Esto aumentaba la desesperación y frustración de McEwen. Por ello en 1999, con el futuro aún incierto, se tomó un respiro para aclarar ideas y meditar.
Mientras realizaba una conferencia en el MIT, dedicada a jóvenes directivos, tuvo la ocasión de escuchar una conferencia sobre Linux y como este sistema operativo había sido orquestado con la colaboración desinteresada de varios programadores a través de Internet. McEwen prestó mucha atención a como Linus Torvalds reveló el código de su sistema operativo a todo el mundo, para que los desarrolladores anónimos pudieran revisarlo y contribuir a él.
Esto fue toda una revelación para McEwen, quien decidió regresar a Toronto, para presentar una idea al jefe de los geólogos de la empresa: Recopilar todos los datos que la empresa había recabado desde 1948, introducirlo en un archivo y compartirlo con todo el mundo. Con esta atrevida y alocada idea (hay que aclarar que el sector de la extracción es poco innovador y muy celoso de la información, ya que los datos geológicos se guardan con mucho recelo), pretendía aprovechar el conocimiento de todos los expertos que podía haber en el sector.
Esta idea no acabó de sentar muy bien en el seno de la compañía, ya que constituía una filtración de información confidencial muy arriesgada. En otras palabras; “nadie va pregonando por ahí el secreto del éxito” y además los empleados corrían el riesgo de quedar en entredicho, al no ser capaces de localizar los depósitos de oro. “Si otros son capaces de hacerlo mejor, ¿porque vamos a seguir trabajando nosotros aquí?”
Continúa en el siguiente post…
Este post ha sido inspirado y contiene fragmentos del libro Wikinomics:La nueva economía de las multitudes inteligentes. Don Tapscott & Anthony D.Williams
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Raúl Tabarés

Nacido en Reinosa (Cantabria) y actualmente viviendo en Bilbao, me defino como un Humanista Tecnológico, que he sido formado entre las Universidades de Cantabria y de Salamanca. Trabajo actualmente en Tecnalia, Sistemas de Innovación, donde desarrollo mi labor de investigación sobre las Redes Sociales de Innovación, Internet y el Social Media. Me interesan las innovaciones, problemas y desarrollos que vinculan Ciencia, Tecnología y Sociedad, y considero este blog como una oportunidad de dar luz sobre la compleijidad del trabajo en red y las numerosas historias de líderes que son capaces de trabajar en red. Entre mis aficiones están actividades tan variopintas como la música (tanto como oyente, como intérprete), el baloncesto, la natación, la lectura o los videojuegos.





