Organizar un World Café (Parte 6a). Cuarto Principio: Favorecer la contribución de todos
He formado parte de numerosas iniciativas orientadas a favorecer la participación en y entre organizaciones, y he de reconocer que con frecuencia sus impactos han sido más limitados de lo deseado. También la idea del “empoderamiento” (empowerment) ha sido aludida a menudo. Ambas palabras son usadas con frecuencia por especialistas en cambio organizacional y por directivos. Sin embargo, encuentro en la idea de la “contribución” de cada persona una noción más facilitadora, posibilitadora de que sucedan cosas interesantes. Contribuir conecta el “yo” con el “nosotros”, mientras que participar o empoderar reside en el “yo”. La dinámica del World Café, como estrategia de intervención a gran escala, está inseparablemente orientada a favorecer la contribución de todos.
Ello se refleja incluso en las preguntas que se formulan. Recuerdo un World Café en el que una de las preguntas que dio más juego fue ¿Cuál es mi contribución única a …? En la ronda previa los diálogos habían transitado por múltiples lugares lejanos en muchos casos al círculo de acción de los participantes. Al llegar esta pregunta, se dio un momento crítico, hubo momentos de silencio en las mesas, para llegar después a espacios de reto y compromiso.
En el desarrollo de un World Café no se trata de criticar, de hablar de otros, sino de contribuir al todo con mi aportación específica, única. Contribución implica proactividad, iniciativa, atrevimiento; pero también, y sobre todo escucha, acogida, reconocer la legitimidad del otro para hacer su contribución al conjunto que estamos creando. Se trata de ofrecer una estructura para apoyar y estimular, desde el diálogo sincero, la contribución mutua en la intimidad de la mesa de 4 personas. Usar un palito u otro objeto para hablar (“talking stick”) ralentiza la conversación, facilita un espacio de intención para que cada persona aporte “su palabra” como aportación importante a lo que emerge en el centro de la mesa.
Los diferentes estilos de aprender y formas de contribuir son bienvenidos. Hay personas más reflexivas, otras que aprenden visualmente, o quien participa más desde la “escucha atenta”… El World Café pone en valor todos esos estilos: el de quien ve patrones en la conversación, o quien piensa en imágenes, o quien sintetiza.
Es importante crear el “campo de atención y diálogo” que permita que las personas no sientan que tienen que hablar rápidamente, o que tienen que “conquistar su tiempo de hablar” sino que el espacio viene dado desde el clima de calma que requieren las cosas importantes. Hay un flujo que domina, que facilita “mi tiempo, mi contribución” al campo de la totalidad, al espacio colectivo en el que indagamos juntos en cuestiones ante las que no tenemos todas las respuestas, nos adentramos en zonas de ignorancia para alumbrar nuevo conocimiento colectivo. Enfatizar la contribución favorece el sentido de comunidad.
El sociólogo Philip Slater identifica dos culturas que se han hecho visibles en la última década en el mundo: la cultura de la división, y la cultura de la conexión. Ambas se encuentran en el campo de la cultura o de la política, y se dan tanto en la tradición de la derecha como de la izquierda. La cultura de la división se basa en crear y mantener fronteras claras entre la gente y las ideas. La percepción de la diferencia, de la “otridad” infunde la cultura de la división, que clarifica quien es “nosotros” y quien es “ellos”. En contraste, la cultura conectora enfatiza los lazos que nos unen a diferentes personas, perspectivas y puntos de vista del mundo. Trata de descubrir las bases, la sabiduría colectiva que se encuentra más allá de las categorías políticas, étnicas, económicas u organizativas que tan frecuentemente estrechan nuestro campo de visión y de acción. El ascenso de esta visión de la “cultura de la conexión” se basa en parte en lo que vamos sabiendo de la conectividad de la vida desde la investigación en la nueva ciencia y los sistemas vivos (ver Capra, Whaetley, Zohar and Marshall por ejemplo). Slater cree que la cuestión de si elegimos vivir nuestras vidas desde la cultura de la división o de la conexión, es la cuestión social más definitoria hoy y en las próximas décadas.
Promover la cultura de la conexión es una de las contribuciones del World Café a nuestro futuro común. Las conversaciones de café promueven de forma intencional que los participantes ofrezcan su contribución, a la vez que se incrementa la densidad de las conexiones entre la gente y las ideas, durante las conversaciones iterativas y amplificadas al progresar las rondas de conversación. Al favorecer el compromiso en la dinámica de red conversacional del sistema social que es la organización o comunidad, los diálogos de café enriquecen la red personal de relaciones y promueven la experiencia de comunidad más allá de las fronteras tradicionales. Al crecer el sentido de conexión y comunidad, la acción comprometida para el bien común es un resultado natural.
Entradas relacionadas
No related posts.
No related posts.









Querido JAvier,
recien regresada del Wordl Cafe Latino, en que el ramillete de personas fue un lujo, te agradezco nuevamente estas publicaciones tan utiles en la difusion y claras en tu redaccion.
Un placer lerte.
Patricia
Hola Patricia,
Ví tus comentarios y resúmenes del café latino, y me dió mucha envidia (sana). Me encantaría compartir con ustedes alguno de sus encuentros en latinoamérica! Por cierto, las fotos, imágenes y comentarios son fantásticos. Ahora estoy implicado en un world café corporativo en torno al trabajo en red en y más allá del entorno de la organización. Es todo un reto, y me gustaría traer algo del “colorido” que ponen ustedes a lo que hacen. Nuestro color es más formal, oscuro y serio. Pero buscaremos la inspiración!
Gracias por tu comentario
Querido Javier,
No recibi el mensaje en mi email…
Te regalo una idea, manteles de colores, lo realice en Argentina, cada mesa uno diferente. No choca y es muy similar a un cafe o restorante.
Un placer navegar Innpulsos.
Un cariño Patricia