Procesos de cambio participados y pensamiento sistémico

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Al introducir los principios de los Métodos de Intervención a Gran Escala, nos referimos en primer lugar al pensamiento sistémico, del que tanto se habla últimamente. Vamos a entrar más en detalle en su significado, y en cómo se relaciona con los procesos participativos. Pero no queremos perder el mapa completo de los principios y características asociadas a estas formas de facilitar el cambio.

Síntesis de cómo los principios de los Métodos de Intervención a Gran Escala generan unas carácterísticas comunes. (Traducido por J. Ruiz de T. Zouwen)

La noción de pensamiento sistémico, popularizada por Senge en la Quinta Disciplina, cubre no obstante diferentes significados y aplicaciones que van desde una visión del mundo, a un concepto cibernético o una teoría de las organizaciones. Pero su acepción en relación a la intervención a gran escala, o procesos de cambio participativo hace referencia a comprender las relaciones, los patrones de interconexión de las diferentes partes o agentes del sistema. Las fronteras del sistema no estarían prefijadas, sino que deben ser dibujadas por sus grupos de interés. Sus fronteras serían más virtuales, abiertas a los flujos de información internos y externos.

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Cactus Macro: La complejidad de una red neuronal. (Creative Commons License photo credit: cobalt123)

La complejidad en las organizaciones de hoy es creciente, y las perspectivas que las diferentes personas y grupos tienen sobre el sistema son muy diferentes en función de la posición y rol que desempeñan. La intervención en grupos grandes mezcla grupos de personas de todas las unidades y niveles, trabaja con la máxima heterogeneidad en la sala.
Los hallazgos del pensamiento sistémico nos indican que eventos aparentemente separados en una organización están conectados a través de patrones profundos, y que acciones aisladas tienen consecuencias imprevisibles. Comprender esos patrones tiene que ven en parte con la comprensión de cómo contribuimos cada uno a la situación de la organización. La hipótesis es que si cambias algo en una parte del sistema, ello influirá en la totalidad de la organización. Esta premisa se basa en la metáfora de los sistemas vivos, en los que la interconexión de las partes es obvia, y la necesidad de un aprendizaje desde la totalidad del sistema es vital, en oposición a la formación individual o del desarrollo de los equipos. Cuanto más claramente observamos un sistema específico y nuestra participación en crearlo, más claro vemos también cómo ese sistema específico refleja el sistema en su totalidad, si percibimos con suficiente profundidad.

El pensamiento sistémico también se basa en una visión holística, de la totalidad, que no puede explicarse sólo por la suma de las partes o subsistemas. Éstas, a su vez se comportan en función de la totalidad del sistema. Las ciencias del caos y la complejidad, de gran importancia hoy, estudian los mecanismos mediante los que se producen tales relaciones para explicar el cambio, la dinámica, el aprendizaje y la adaptación de los sistemas a su entorno.

Por otra parte, el concepto de equifinalidad está asociado al pensamiento sistémico. Esto es, para llegar a un punto o estado del sistema, existen muchos caminos posibles. No existe un método óptimo o camino único mejor que otros. La noción opuesta es la de multifinalidad: a partir de un mismo punto, usando el mismo método, podemos seguir múltiples caminos y llegar a destinos diferentes. En consecuencia, las arquitecturas o plataformas para el cambio en las organizaciones deben diseñarse teniendo en cuenta el contexto específico, y deben ser adaptables tanto a los cambios externos como a las formas organizativas innovadoras emergentes que se quieren promover. Aunque podamos partir con un esquema general del proceso-proyecto de cambio, la idea es ser flexibles para concebir el paso siguiente que es oportuno dar, “Hacer camino al andar”

Las ciencias de la complejidad son coherentes con el pensamiento de sistemas, y subrayan el valor de la diversidad, la inclusión de perspectivas y valores que compiten, como elementos clave para tener éxito en el cambio que se produce en un sistema u organización. Desde esa idea, los problemas no son vistos como desviaciones que hay que bloquear o resolver, sino como aspectos del proceso de desarrollo y aprendizaje colectivo.

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Javier Ruiz

Vivo en Getxo y trabajo en Tecnalia. Me gusta leer, nadar y pasear por la naturaleza. Me interesa investigar y explorar nuevos caminos para desarrollar nuestra capacidad de liderar la innovación de forma individual y colectiva. Para mí ser líder empieza por escucharte a ti mismo y a los demás. Doctor en Ciencias Químicas, en mis veinticinco años de actividad profesional he trabajado en la universidad, la industria y en los centros tecnológicos, donde he dirigido grupos de I+D+i sobre organización industrial, gestión y sistemas de innovación. Formado como coach por Team Academy Finlandia.

 

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