La empresa ¿máquina o sistema vivo?
El organigrama representa la burocracia, un punto de vista mecánico de las organizaciones. Esa imagen nos habla de la creencia de que si definimos cada parte y las relaciones entre ellas, la máquina funcionará bien. También nos habla de la creencia subyacente de que los líderes son expertos y tienen las soluciones, por eso están arriba del organigrama, con despachos mayores, más responsabilidad y un sueldo más alto. Nos habla de la creencia de que las personas en la base de la pirámide hacen lo que se les manda, en la medida en que hay un buen plan de trabajo, instrucciones claras o definiciones de puestos. Comunica un sentido de orden y de que las cosas están bajo control. Es un sistema lineal, racional y efectivo en entornos estables.
Los modelos mentales, creencias subyacentes que tenemos sobre las organizaciones cuando la figura es de tipo red, tienen más que ver con sistemas vivos, contemplando las organizaciones como sistemas adaptativos complejos. La imagen nos habla de la creencia de que ese sistema puede auto-organizarse. No hay un punto central o más arriba que otros, y cada parte parece ser importante. Hay muchos líderes y el liderazgo es una propiedad emergente del conjunto de la organización. Todas las partes están interconectadas. También aparece menos ordenada. Es una red o sistema en paralelo (en oposición a un sistema lineal), que lo hace resiliente, flexible y adaptativo en entornos cambiantes e inestables.
Los dos paradigmas son diametralmente opuestos y a menudo causan polarización de puntos de vista a favor de uno u otro. En vez de eso, la complejidad de nuestro tiempo clama por la necesidad de ambos. Necesitamos aprender cómo liderar y participar en ambos contextos, abrazar ambas visiones del mundo y discernir cuando necesitamos uno u otro.
Ver la organización como un sistema vivo o sistema adaptativo complejo puede parecer caótico a quienes están acostumbrados a trabajar en entornos jerárquicos, que comparativamente parecen más ordenados y fáciles de controlar. Ambos enfoques tienen ventajas e inconvenientes y son buenos para diferentes cosas. Los sistemas vivos o sistemas adaptativos complejos son flexibles y resilientes (robustos en condiciones adversas), pueden abrazar la diversidad y ser innovadores. Las jerarquías pueden ser estables, efectivas y racionales en la acción basada en procesos repetitivos. Necesitamos de ambos.
El liderazgo en ambos sistemas requiere diferentes habilidades, así como participar en ambos también requiere cosas diferentes. En la práctica, estamos llamados a aceptar opuestos, a convivir con ambos puntos de vista.
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