¿Cuándo usar la Investigación Acción ?
Hemos viajado en entradas anteriores por la historia de la Investigación Acción (IA), repasado sus diferencias con los métodos empíricos, así como sus rasgos característicos, ahora os propongo adentrarnos en cuando usarla, papel del investigador y lo que necesitamos antes de poner en marcha un proyecto.
¿Cuándo es adecuado el método de la Investigación-Acción?
En general, cuando la cuestión que se desea investigar tiene que ver con la descripción de una serie de acciones que se despliegan en el tiempo en un determinado grupo, comunidad u organización. El investigador busca comprender como un miembro de dicho grupo, cómo y por qué sus acciones pueden cambiar o mejorar el trabajo de algunos aspectos del sistema; así como entender mejor el proceso de cambio o mejora y aprender de ello.
Ejemplos de proyectos de IA abarcan desde la implementación de estrategias “Lean”, tanto en fabricación como en diseño, la selección de prioridades en una cadena de suministro, o la mejora de relación con un cliente. En cada caso, los “propietarios del problema” son tanto los miembros de la organización como el investigador. Los primeros querrán comprender el impacto de los cambios o acciones emprendidas, así como el proceso de cambio en sí mismo, con vistas a replicar las mejoras en otros lugares o en otros momentos. El investigador buscará contribuir a la comprensión del problema y al cuerpo de conocimiento en el mundo académico.
¿Cuál es el papel del “Investigador-Actor”?
En la mayor parte de los casos, los investigadores en la IA son agentes externos que actúan como facilitadotes para la acción y reflexión en una organización. En tales casos hablamos del investigador-actor y del sistema cliente, esto es, aquellos en la organización que van a implicarse en la investigación-acción en colaboración con el investigador externo.
Schein[1] distingue entre dos modelos principales de ayuda. Uno es el “Modelo Experto”, como en la relación médico-paciente, en el que los pacientes van al médico para obtener una diagnosis experta y dirección facultativa. El otro es el “Modelo de Consultoría de Proceso”, en el que quienes ayudan, trabajan de modo “facilitación” para ayudar al cliente a indagar en sus propios temas, y crear e implementar soluciones. En este último modo, quienes ayudan actúan como investigadores-actores. Es el modo “Consultoría de Proceso” el que se debe aplicar en la investigación-acción.
Existe también una experiencia creciente en la que la IA se lleva a cabo por parte de los propios actores en su organización, sin personas externas.

Ciclos típicos en la Investigación Acción
¿Qué se necesita antes de comenzar una Investigación-Acción?
Un tema real que sea significativo, relevante desde el punto de vista de la gestión y de la investigación, en torno al cual un grupo u organización está embarcado, que presenta resultados inciertos y para el cual el grupo u organización desea someterlo a una indagación rigurosa, en especial en los aspectos relacionados con el análisis y la implementación de acciones. Dado que hablamos de la IA como un “caso de estudio en vivo”, el investigador tiene que tener acceso al caso y ser contratado como tal. Ese contrato involucra a personas clave de la organización que, reconociendo el valor de la IA, quieren tener un investigador trabajando con ellos en modo “consultoría de proceso”. Un elemento clave del contrato es el reconocimiento de los diferentes actores (stakeholders), sus diferentes expectativas y relaciones.
[1] Schein, E. H. (1999), Process Consultation Revisited, Building the Helping Relationship, Addison-Wesley, Reading, MA
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