¿HACIA DÓNDE VA LA ORGANIZACIÓN QUE APRENDE? Pensamiento Sistémico y Teoría de Sistemas (Parte II)
La dinámica de sistemas comparte muchos de los conceptos de la “Teoría General de Sistemas” y de la cibernética de primer orden[1], que asume una perspectiva objetiva de la existencia de los sistemas, que pueden ser estudiados por expertos para encontrar soluciones óptimas. En la dinámica de sistemas subyace además una idea de unidad entre las ciencias naturales y las ciencias sociales, y la idea de que las propiedades de la totalidad tienen mayor poder explicativo que las propiedades de las partes del sistema. De este modo, la causalidad de la totalidad del sistema, o las interacciones entre sus componentes y subsistemas, reemplazarían la noción positivista de causalidad lineal. Los sistemas en su totalidad podrían entonces cambiar y evolucionar porque son abiertos y dinámicos en lugar de cerrados y entrópicos (evolucionando hacia un orden que caracteriza al sistema en sí mismo, independientemente del entorno).
Sin embargo, la dinámica de sistemas es a la vez una parte específica del pensamiento sistémico que tiene rasgos deterministas, y aunque se puede considerar en cierto sentido una teoría de la estructura de los sistemas, es un método y un conjunto de técnicas de modelización y simulación encaminadas a abordar una gama de problemas prácticos y concretos del control de sistemas complejos con dinámicas no lineales. Es decir, que en la dinámica de sistemas modelizar problemas prácticos y lograr resultados útiles es más importante que lograr una comprensión teórica general del sistema.
La evolución de la investigación sobre los sistemas es en los últimos años más trans-disciplinar y compleja que nunca, y los intentos de lograr una síntesis o consenso sobre pensamiento sistémico requieren una teoría universal de sistemas sobre la que no hay acuerdo general. Ello requiere no sólo la noción de los componentes o subsistemas interrelacionados (estructura), sino además la noción de “procesos” del sistema que lo mantienen abierto al cambio mediante dinámicas internas de auto-regulación o feedback interactivo con el entorno. Esta dualidad de los sistemas como estructuras y de los sistemas como procesos no ha sido resuelta teóricamente.
[1] La cibernética, concebida para profundizar en los sistemas más allá de la causalidad lineal, trata de la comunicación y el control a través de la información y el feedback. Es el mecanismo de feedback o retroinformación el que permite a los sistemas adaptarse al entorno a la vez que mantiene sus propiedades intrínsecas. El estudio de los mecanismos de feedback negativo y el control que permite la estabilidad de los sistemas es objeto de la cibernética de primer orden, mientras que el feedback positivo tiene que ver con el estudio de las posibilidades generadoras de cambio en los sistemas, y es objeto de la cibernética de segundo orden.
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