Archivo por Aprendizaje Colectivo
La palabra gurú no me evoca nada positivo. Y al parecer, en diversas tradiciones orientales nadie puede vivir sin un gurú, que es algo así como un guía espiritual. También en la España católica, o en la Euskadi nacionalista sin ir más lejos, hasta hace no tantos años, la figura del padre espiritual era muy común. Yo crecí en este ambiente, asimilé algunos de los valores y contravalores propios de él. Sin embargo, hoy día un gurú me hace pensar más bien en el seguimiento acrítico de sus palabras. La semana pasada, durante un encuentro de coach europeos de Team Academy, conocí esta cita de Kant, de uno de sus ensayos de 1784: “La iluminación es la liberación de la persona de sus tutelas auto-impuestas. La tutela es la incapacidad de una persona para hacer uso de su conocimiento sin dirección de otros. La auto-imposición de esas tutelas tiene sus causas no en la falta de razón, sino en la falta de resolución y coraje para usarla sin la dirección de otros. ¡Sapere aude!
Leer más Publicar un comentario (0)Pero del dicho al hecho hay un trecho.
Se habla de empresa participativa, de dinámicas de gestión basadas en las personas, de la empresa emocionalmente inteligente, de equipos creativos, espacios para la participación, etc. Incluso hay organizaciones que han cambiado el nombre del departamento de Recursos Humanos por el de Desarrollo de Personas, como una declaración de practicante de nuevos principios. Avanzamos por esta senda a pequeños pasos. Y es que todos tenemos que aprender en esta nueva forma de estar, con autonomía, con madurez, dejando atrás estructuras rígidas y liderazgos autoritarios y patriarcales del siglo pasado. Se requiere una evolución personal y organizacional y ya hablamos de lo que cuesta el cambio en “Be Ave Fenix my friend”.
En cuanto a la tolerancia al fracaso, a la equivocación, etc. nos está costando más, tanto a las personas como a las organizaciones. Nos duele equivocarnos, no nos gusta equivocarnos, pensamos en que nos pone en una situación de debilidad, en el punto de mira de la organización, saltamos al estrellato de la “fama inversa”. Es un hecho cultural. Mientras que en Estados Unidos valoran que un emprendedor haya fracasado porque implica que ha tenido un aprendizaje para afrontar un nuevo reto con más sabiduría, aquí solo vemos a alguien con un estigma.
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Fue un mes de Junio de 2004. Logramos que Humberto Maturana, de vuelta del Foro de las Culturas de Barcelona se detuviera tres días en Santurce para compartir sus hallazgos de una vida dedicada a la investigación con un grupo de doce personas inquietas por aprender y saber más de su importante contribución al conocimiento humano.
El centro positivo de la organización es reconocido a partir de los procesos que se desarrollan al aplicar la metodología de las cuatro fases:
- Descubrir: la tarea primordial en esta fase es identificar y apreciar lo mejor de “lo que la organización es” (el centro positivo). Se logra al pensar y dialogar sobre los momentos de excelencia, entendiendo cuáles son los factores específicos (liderazgo, relaciones, tecnologías, procesos de negocio, estructura, valores, procesos de aprendizaje, condiciones externas, etc.) que hacen posible el mejor rendimiento organizacional.
- Desear un Sueño: esta fase amplifica el descubrimiento anterior y desafía el status quo requiriendo visualizar un futuro más valioso y vital. Representa “lo que la organización puede llegar a ser”. En esta etapa es especialmente importante la visualización de los resultados esperados y potenciales en todas las dimensiones.
Hace tiempo que tengo interés en la indagación o búsqueda apreciativa. Ello tiene que ver con mi experiencia de trabajo con muchos y diversos equipos: En nuestra forma de relación dominante, expresamos nuestras opiniones, hechos y datos con mucha frecuencia y facilidad, pero preguntamos poco. Y me refiero a la pregunta honesta, a la indagación auténtica, a la búsqueda abierta al misterio: No me refiero a la pregunta-excusa para volver sobre nuestros argumentos. Usar mucho más el “modo indagación positiva” ha mejorado sustancialmente el rendimiento de los equipos en los que he participado. Pero en la búsqueda tras esta doble palabra, he encontrado mucho más que una forma de preguntar.
Sin agenda concreta pero con la expectativa de un diálogo fluido como la sesión anterior. Una vez más un placer. Por ser una conversación entre personas que quieren dialogar sobre temas que les interesan y que se dejan fluir por los recovecos de la conversación, hilando aspectos de la disciplina sistémica con la realidad de nuestras organizaciones.
Hablamos sobre líderes, grupos, cambio, cultura organizacional, y todo ello siempre trufado con los “principios para dialogar” de William Issac. Y los comparto con vosotros, que como dice el refrán “por sabido se calla y por no dicho se olvida”.
- Capacidad de escucha
- Respeto
- Suspender (supending)
- Decir lo que pensamos (voicing)






